
La mujer perdida.
Los vientos de la liberación feminista llevan soplando sin cesar mas de cien años, y junto con hermosos y cruciales logros que han empujado a la figura femenina a recuperar muchos derechos que la historia hasta ahora le había negado, – como por ejemplo el derecho al voto, el derecho de estudiar y trabajar, el derecho a decidir casarse o no, cuando, como y con quien hacerlo, el número de hijos que tiene, etc.,-, han soplado otros que ciertamente la han colocado en lugares aun más desconcertantes y tenebrosos de los que mantenía ciertamente en la antigüedad, pero lo mas grave es que ello se ha realizado con el beneplácito social.
En primer lugar las mujeres han dejado de serlo, me explico, el nuevo indeterminismo sexual impuesto desde los últimos gobiernos y corrientes feministas, han arrancado a gran parte de las mujeres su feminidad, han aparecido las novedosas machas con tetas, el macho lesbiano, o la renegadas feministas, ya sea por operación, o por trauma psicológico, etc.; Así las niñas de hoy viendo el panorama social no se extrañen si se preguntan: ¿Quién soy yo? .
Por otra parte los nuevos vientos culturales han conseguido varar el barco femenino en otra costa que si bien es diversa, no por ello es menos dramática, pues han conseguido,arrancar a la mujer su lugar social en las relaciones de pareja, es decir la mujer ha dejado de ser esposa, y todo ello sobre la base de la incierta y vaga oferta de conseguir más independencia, y con ello ha quedado sola, sin pareja, y por tanto vulnerable a todo tipo de ataques; Hoy las jóvenes se preguntan: ¿Cómo seré feliz?, y no encuentran una respuesta clara, pues la supuesta libertad les ha desgarrado gran parte de su afectividad.
Finalmente a la mujer se la quiere convertir en una asesina con derechos, ofreciéndoles el aborto como solución frente a errores en la relación sexual, y por tanto situando la eliminación de un feto como un bien, equiparable cuanto menos, si no por encima de la maternidad; Tal es así que se ha encumbrando la muerte de un inocente frente a la belleza de la vida por ley, y ello hace preguntarse a miles de mujeres: ¿quien soy?, ¿para quien soy?, o ¿qué sentido tienen mi vida?
Estas tres circunstanciales y dramáticos errores de estos últimos cien años han llevado a la mujer de hoy a encontrase perdida, desorientada, sin saber ni tan siquiera quien es, con quien es, y para quien es.
Las consecuencias saltan a la vista en nuestra moderna y estulta sociedad, las mujeres andan perdidas, desorientadas, buscando como locas en cualquier sitio una sexualidad y un amor perdido, mujeres solas, o como mucho saltando de cama en cama, y sin un lugar donde sentirse seguras y estables, y finalmente mujeres que desconcertadas, solas, y con tantos sufrimientos y desamores, que son abocadas a matar a sus propios hijos gracias a la protección de unas leyes injustas e inhumanas.
Pero la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Como recuperaran ahora la mujeres el paraíso perdido?.
Pero la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Como recuperaran ahora la mujeres el paraíso perdido?.
Andrés Marín de Pedro.


















